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Mi tesoro

Blog - Jue, 28/07/2011 - 08:56
He perseguido sueños vanos
he comprado tesoros vacios
he querido aprisionar amores
y he cerrado con llave mi hogar
para que no me lo invadan

He vestido mis dudas
con falsas certezas
y he tratado de matar mis miedos
cerrando los ojos

Pero al final
vuelvo a estar desnudo y temblando
Hasta que al encontrarte
todo cambia

Tu Evangelio es fuego que me enciende
llamada que me pone en camino
tesoro por el que vendo todo
y soy tan pobre, y tan rico

Tu Palabra despierta la pasión
Tu vida es lección
que me enseña a vivir,
a querer, a saltar al vacío

Contigo los sueños son posibles,
los tesoros infinitos,
el amor eterno

La puerta está abierta
El hogar repleto de momentos,
de historias, de encuentros

La fe arriesga, y el miedo calla
Me visto de ti
en mi debilidad, tu fuerza
y todo encaja

José Ma. R. Olaizola, sj
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Mentiras

Blog - Jue, 23/06/2011 - 09:15
MENTIRAS

La paz sin tormenta
la pasión sin Pasión
la encarnación sin carne
el amor sin historia
la risa sin alma
… mentiras.

El desprecio en Tu Nombre,
la virtud arrojadiza,
la justicia inhumana,
la palabra sin misericordia,
la promesa sin lazo,
la renuncia sin nostalgia
… mentiras.

El amor sin zozobra,
la pregunta sin riesgo,
la fe sin duda,
la seguridad sin resquicios,
lo que “siempre ha sido así”
… más mentiras.

Pero tu Verdad
ilumina nuestras sombras,
desmonta nuestros engaños
y despierta la esperanza.José Mari R. Olaizola
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Amar...

Blog - Mar, 14/06/2011 - 09:55
  Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa,
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan...
  Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces...
amar lo amable no es amor...

Amar es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día,
es ponerse de sol vivo en el ansia
de la semilla ciega que perdió
el rumbo de la luz, aprisionada por su tierra
vencida por su misma tierra...

Amar es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla.
¡Amar es ser camino y ser escala!
Amar es este Amor a lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro...

Es entrarse en la entraña
de la noche y adivinarle la estrella en germen.
¡La esperanza de la estrella!
Amor es amar desde la raíz negra...

Amor es perdonar, y lo que es más
que perdonar: es comprender.
Amar es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir, y resucitar
¡ Amar es resucitar !

Dulce María Loynaz
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Dicen...

Blog - Lun, 06/06/2011 - 12:05
Dicen que si escucho muy dentro, ahí habitasMás dentro que el miedo o el coraje,Más profundo que la risa o la lágrima,Más mío que la certeza o la duda,Más amor que el más tierno abrazo
Dicen que tu voz arrulla los vacíosy tu silencio acalla los ruidos,Dicen que sacias el hambrede quien no sabe, de quien no tiene,de quien no puede, de quien no llega.
Y vuelcas en mí palabras de evangelio y justicia,de perdón y paz, de llamada y envío, de encuentro:nombres que en toda lengua se entienden.
Agua fresca en la garganta reseca,rescoldo de una vida que se niega a rendirse,serenidad en la hora crítica,tormenta en la historia insípida,puente que salta abismos imposibleshaciendo de mi casa pequeña la mansión de un Dios...

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Hoy el Señor resucitó

YouTube - Mié, 27/04/2011 - 16:00
Canto 'Hoy el Señor resucitó'. Ensayo de cantos, pascua juvenil 2011
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Que venga la paz

YouTube - Mié, 27/04/2011 - 15:57
Ensayo de cantos, 'Que venga la paz' de René González. Pascua Juvenil 2011
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Porra equipo 2

YouTube - Mié, 27/04/2011 - 15:56
Porra del equipo 2, pascua juvenil 2011
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Porra equipo 3

YouTube - Mié, 27/04/2011 - 15:53
Porra del equipo 3, pascua juvenil 2011
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Porra equipo 1

YouTube - Mié, 27/04/2011 - 15:50
Porra del equipo 1, pascua juvenil 2011
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Porra equipo 4

YouTube - Mié, 27/04/2011 - 15:49
Porra del equipo 4, pascua juvenil 2011
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ESCÁNDALO Y LOCURA

Blog - Vie, 15/04/2011 - 08:54
Los primeros cristianos lo sabían. Su fe en un Dios crucificado sólo podía ser considerada como un escándalo y una locura. ¿A quién se le había ocurrido decir algo tan absurdo y horrendo de Dios? Nunca religión alguna se ha atrevido a confesar algo semejante.

Ciertamente, lo primero que todos descubrimos en el crucificado del Gólgota, torturado injustamente hasta la muerte por las autoridades religiosas y el poder político, es la fuerza destructora del mal, la crueldad del odio y el fanatismo de la mentira. Pero ahí precisamente, en esa víctima inocente, los seguidores de Jesús vemos a Dios identificado con todas las víctimas de todos los tiempos.

Despojado de todo poder dominador, de toda belleza estética, de todo éxito político y toda aureola religiosa, Dios se nos revela, en lo más puro e insondable de su misterio, como amor y sólo amor. No existe ni existirá nunca un Dios frío, apático e indiferente. Sólo un Dios que padece con nosotros, sufre nuestros sufrimientos y muere nuestra muerte.

Este Dios crucificado no es un Dios poderoso y controlador, que trata de someter a sus hijos e hijas buscando siempre su gloria y honor. Es un Dios humilde y paciente, que respeta hasta el final la libertad del ser humano, aunque nosotros abusemos una y otra vez de su amor. Prefiere ser víctima de sus criaturas antes que verdugo.

Este Dios crucificado no es el Dios justiciero, resentido y vengativo que todavía sigue turbando la conciencia de no pocos creyentes. Desde la cruz, Dios no responde al mal con el mal. “En Cristo está Dios, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino reconciliando al mundo consigo” (2 Corintios 5,19). Mientras nosotros hablamos de méritos, culpas o derechos adquiridos, Dios nos está acogiendo a todos con su amor insondable y su perdón.

Este Dios crucificado se revela hoy en todas las víctimas inocentes. Está en la cruz del Calvario y está en todas las cruces donde sufren y mueren los más inocentes: los niños hambrientos y las mujeres maltratadas, los torturados por los verdugos del poder, los explotados por nuestro bienestar, los olvidados por nuestra religión.

Los cristianos seguimos celebrando al Dios crucificado, para no olvidar nunca el “amor loco” de Dios a la humanidad y para mantener vivo el recuerdo de todos los crucificados. Es un escándalo y una locura. Sin embargo, para quienes seguimos a Jesús y creemos en el misterio redentor que se encierra en su muerte, es la fuerza que sostiene nuestra esperanza y nuestra lucha por un mundo más humano.



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Comparte un riesgo, ¡Cree en Jesús!

No te pierdas la experiencia de vivir una Semana Santa en la Casa de la Juventud, ¡VEN A LA PASCUA JUVENIL! http://torcasajuv.com/node/176



Tomado de http://eclesalia.wordpress.com/2011/04/13/escandalo-y-locura/
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El ayuno que Dios quiere... Is 58, 1-10

Blog - Vie, 11/03/2011 - 11:49


Clama a voz en grito, no te detengas;
levanta tu voz como cuerno y denuncia a mi pueblo su rebeldía
y a la casa de Jacob sus pecados:

A mí me buscan día a día y les agrada conocer mis caminos,
como si fueran gente que la virtud practica y el rito de su Dios no hubiesen abandonado.
Me preguntan por las leyes justas, la proximidad de su Dios les agrada.

- ¿Por qué ayunamos, si tú no lo ves? ¿Para qué nos humillamos, si tú no lo sabes?

- Es que el día en que ayunaban,
buscaban su propio negocio y explotaban a todos sus trabajadores.

Es que ayunan para litigio y pleito y para dar de puñetazos a malvados.
No ayunen como hoy, para hacer oír en las alturas su voz.

¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre?
¿Había que doblegar como junco la cabeza, en sayal y ceniza estarse echado?
¿A eso llaman ayuno y día agradabel a Yahveh?

¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero:
desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo,
dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?

¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa?
¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?

Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente.
Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá.

Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá:
«Aquí estoy.»

Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad,
repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada,
resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. 
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LA DIVINA PROVIDENCIA, Por añadidura, Mt 6, 24-34

Blog - Mar, 01/03/2011 - 08:49

Me costó comprender éste Evangelio. Mi sentido común propio de la época en la que me toca vivir me decía que lo lógico es producir y acumular. El futuro depende de lo que pueda almacenar, de los reaseguros que me provea en forma de jubilación, medicina prepagada, cuenta bancaria, inversiones, etc. Dios parece no ocuparse de nuestra economía a pesar de lo que dice el Evangelio acerca de los “lirios del campo y los pájaros del cielo.” Ni lirios ni pájaros, volvamos a la realidad, eso está muy bien como cuentito, pero la vida es otra cosa. O provees para ti y tu familia o te quedas en la calle, no hay más que mirar los diarios.


Hasta que desperté a lo que el Evangelio me quiere enseñar. No es pensar en un Dios que está afuera de la historia y desde allí es providente sino descubrir que la Divina Providencia, ¡soy yo! eres tú, somos todos. Despertar a la realidad de que el Dios que nos inhabita es quien nos habilita para ser providentes si lo dejamos actuar. Liberar nuestra capacidad de compartir lo producido es, me parece, el gran desafío al que nos invita Jesús.

Servir a Dios y buscar el Reino implica que en mi propia vida yo asuma la responsabilidad que me toca. No es un inmovilismo irresponsable de esperar que las cosas vengan de arriba. Es trabajar duro de acuerdo a mis posibilidades para producir las riquezas que mis talentos puedan aportar y luego compartirlas con mis hermanos en la confianza de que si nos animamos a vivir así, los bienes alcanzan para todos.

Si dejamos de pensar en un “dios mago” que digita las cosas e interviene a su antojo, o al que podemos torcer la voluntad a fuerza de oraciones para que intervenga según el nuestro, nos tomaremos en serio nuestra capacidad co-creadora. Estaremos entonces capacitados para construir un orden nuevo regido por los valores del Reino y su justicia, y el resto se nos dará por añadidura.

Que las oraciones sirvan para cambiarnos el corazón, para hacer espacio a la acción del Espíritu que nos invita a ser justos y generosos. Allí descubriremos la verdadera Providencia, la que Dios pone en nuestras manos.

tomado de http://eclesalia.wordpress.com/2011/03/01/la-divina-providencia-2/
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Entender las leyes como Jesús

Blog - Mié, 09/02/2011 - 09:12

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Era el mejor regalo que habían recibido de Dios. En todas las sinagogas la guardaban con veneración dentro de un cofre depositado en un lugar especial. En esa Ley podían encontrar cuanto necesitaban para ser fieles a Dios.

Jesús, sin embargo, no vive centrado en la Ley. No se dedica a estudiarla ni a explicarla a sus discípulos. No se le ve nunca preocupado por observarla de manera escrupulosa. Ciertamente, no pone en marcha una campaña contra la Ley, pero ésta no ocupa ya un lugar central en su corazón.

Jesús busca la voluntad del Dios desde otra experiencia diferente. Le siente a Dios tratando de abrirse camino entre los hombres para construir con ellos un mundo más justo y fraterno. Esto lo cambia todo. La ley no es ya lo decisivo para saber qué espera Dios de nosotros. Lo primero es “buscar el reino de Dios y su justicia”.

Los fariseos y letrados se preocupan de observar rigurosamente las leyes, pero descuidan el amor y la justicia. Jesús se esfuerza por introducir en sus seguidores otro talante y otro espíritu: «si vuestra justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios». Hay que superar el legalismo que se contenta con el cumplimiento literal de leyes y normas.

Cuando se busca la voluntad del Padre con la pasión con que la busca Jesús, se va siempre más allá de lo que dicen las leyes. Para caminar hacia ese mundo más humano que Dios quiere para todos, lo importante no es contar con personas observantes de leyes, sino con hombres y mujeres que se parezcan a él.

Aquel que no mata, cumple la Ley, pero si no arranca de su corazón la agresividad hacia su hermano, no se parece a Dios. Aquel que no comete adulterio, cumple la Ley, pero si desea egoístamente la esposa de su hermano, no se asemeja a Dios. En estas personas reina la Ley, pero no Dios; son observantes, pero no saben amar; viven correctamente, pero no construirán un mundo más humano.

Hemos de escuchar bien las palabras de Jesús: «No he venido a abolir la Ley y los profetas, sino a dar plenitud». No ha venido a echar por tierra el patrimonio legal y religioso del antiguo testamento. Ha venido a «dar plenitud», a ensanchar el horizonte del comportamiento humano, a liberar la vida de los peligros del legalismo.

Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos y tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre.


(fuente: http://eclesalia.wordpress.com/2011/02/09/entender-las-leyes-como-jesus/)
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Seguidores

Blog - Mié, 19/01/2011 - 13:47


Cuando Jesús se entera de que el Bautista ha sido encarcelado, abandona su aldea de Nazaret y marcha a la ribera del lago de Galilea para comenzar su misión. Su primera intervención no tiene nada de espectacular. No realiza un prodigio. Sencillamente, llama a unos pescadores que responden inmediatamente a su voz: “Seguidme”.

Así comienza el movimiento de seguidores de Jesús. Aquí está el germen humilde de lo que un día será su Iglesia. Aquí se nos manifiesta por vez primera la relación que ha de mantenerse siempre viva entre Jesús y quienes creen en él. El cristianismo es, antes que nada, seguimiento a Jesucristo.

Esto significa que la fe cristiana no es sólo adhesión doctrinal, sino conducta y vida marcada por nuestra vinculación a Jesús. Creer en Jesucristo es vivir su estilo de vida, animados por su Espíritu, colaborando en su proyecto del reino de Dios y cargando con su cruz para compartir su resurrección.

Nuestra tentación es siempre querer ser cristianos sin seguir a Jesús, reduciendo nuestra fe a una afirmación dogmática o a un culto a Jesús como Señor e Hijo de Dios. Sin embargo, el criterio para verificar si creemos en Jesús como Hijo encarnado de Dios es comprobar si le seguimos sólo a él.

La adhesión a Jesús no consiste sólo en admirarlo como hombre ni en adorarlo como Dios. Quien lo admira o lo adora, quedándose personalmente fuera, sin descubrir en él la exigencia a seguirle de cerca, no vive la fe cristiana de manera integral. Sólo el que sigue a Jesús se coloca en la verdadera perspectiva para entender y vivir la experiencia cristiana de forma auténtica.

En el cristianismo actual vivimos una situación paradójica. A la Iglesia no sólo pertenecen los que siguen o intentan seguir a Jesús, sino, además, los que no se preocupan en absoluto de caminar tras sus pasos. Basta estar bautizado y no romper la comunión con la institución, para pertenecer oficialmente a la Iglesia de Jesús, aunque jamás se haya propuesto seguirle.

Lo primero que hemos de escuchar de Jesús en esta Iglesia es su llamada a seguirle sin reservas, liberándonos de ataduras, cobardías y desviaciones que nos impiden caminar tras él. Estos tiempos de crisis pueden ser la mejor oportunidad para corregir el cristianismo y mover a la Iglesia en dirección hacia Jesús.

Hemos de aprender a vivir en nuestras comunidades y grupos cristianos de manera dinámica, con los ojos fijos en él, siguiendo sus pasos y colaborando con él en humanizar la vida. Disfrutaremos de nuestra fe de manera nueva.

(fuente: http://eclesalia.wordpress.com/2011/01/19/seguidores/)
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Navidad, nacer a la Nueva Vida

Blog - Vie, 24/12/2010 - 16:30
Celebrar en Navidad el hecho de que Dios haya asumido nuestra condición humana, provoca que demos el verdadero valor a nuestra condición de hombres y mujeres. ¡Merece la pena ser hombre! Este acontecimiento debe impulsarnos a mirarnos con amor, a amar nuestra vida concreta, con sus disgustos, gozos y proyectos, a asumirnos en nuestra propia realidad porque desde que Dios se ha hecho hombre, desde que celebramos la Navidad, todo lo divino es perfectamente humano y todo lo perfectamente humano es también divino. Hablamos de lo verdaderamente humano, de aquello que hace a la persona ser verdaderamente persona, no de lo que lo limita, esclaviza o destruye y rebaja su dignidad de ser humano asumido por Dios. Navidad debe impulsarnos a mirar al otro desde la perspectiva del amor, el otro es mi hermano, posee la misma dignidad que yo, en él se ha encarnado también Dios y, por ello en él está Dios mismo y yo debo luchar, de una manera encarnada por su dignidad, es decir, porque el proyecto de Dios se cumpla en él.



Navidad nos debe motivar a vivir una nueva vida de alegría, de testimonio, de fraternidad y de caridad en la que seamos esa luz que brinde esperanza al mundo. Estamos llamados a poner esperanza en el mundo, recordando siempre a los hombres que no estamos solos pues Dios ha querido compartir nuestra existencia para siempre.



Navidad nos debe impulsar a salir al encuentro de los hombres, pero acercarnos a ellos con la misma actitud de Dios encarnado, es decir, con amor, con respeto y buscando su salvación, solidarizándose con sus problemas, en especial con los más necesitados, pobres y marginados.



Estamos llamados por la Navidad a vivir como Cristo: como hijos fieles de Dios y en fraternidad y solidaridad con los hombres, especialmente los más necesitados. Por la Navidad sabemos que Dios se preocupa de todo hombre; que Cristo lo considera un hermano; que el acceso a Dios pasa a través del hombre; que sólo conocen a Dios quienes han experimentado el amor, la justicia, la fraternidad... ¡Ojalá seamos capaces de oír la llamada que Dios nos lanza en esta y todas la Navidades a una vida nueva que haga realidad una sociedad nueva!



Hermano nuestra noche se ha iluminado. El niño que nace en Belén nos revela que todo posee un sentido secreto, tan profundo que el mismo Dios quiso asumirlo. La estrechez de nuestro mundo, en el que Dios ha hecho su entrada, tiene una salida favorable y un desenlace feliz: Merece la pena ser hombre pues Dios quiso ser uno de ellos.

El cristianismo no anuncia la muerte de Dios, sino la humanidad, la benevolencia y el amor humanitario de Dios. Miremos al fondo de los ojos del Niño y veremos cómo en ellos sonríe la humanidad, la jovialidad y la eterna juventud de nuestro Dios.



Tratemos, en esta noche de Navidad, de ser buenos, de ser mejores, de ser realmente hermanos los unos de los otros. Recordemos las palabras del poeta místico: "Aunque Cristo nazca mil veces en Belén, mientras no nazca en tu corazón, estarás perdido para el más allá: habrás nacido en vano" (Angelus Silesius).



Asumamos con alegría nuestra existencia, como el mismo Cristo la asumió. Es justo que procuremos ser afables benévolos, alegres, dulces, sinceros y cariñosos. El mismo Dios lo experimentó y demostró que todo ello es posible.

Miremos con respeto a nuestras madres y a las mujeres, y descubramos en ellas, al menos hoy, en esta noche, un símbolo de la Virgen María. Fijémonos con detenimiento en nuestro prójimo, y recordemos que es hermano de Cristo y hermano nuestro, que en él Dios mismo está presente. Hagamos de cada hombre un prójimo, y de cada prójimo un hermano. Al menos en esta noche divina.



El cielo y la tierra cantan la noche apacible y santa de Dios: ¡Gloria a Dios en al cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!



¡Feliz Navidad Hermano! Lleva este mensaje de esperanza y amor a los de tu hogar. Enfrenta el riesgo de rodearte de Navidad.

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Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 4

Blog - Lun, 20/12/2010 - 07:38
"Está con nosotros"

"¡Mirad! Dios con nosotros..." (Mt 1, 18 - 24)



Antes de que nazca Jesús en Belén, Mateo declara que llevará el nombre de «Emmanuel», que significa «Dios-con-nosotros». Su indicación no deja de ser sorprendente, pues no es el nombre con que Jesús fue conocido, y el evangelista lo sabe muy bien.

En realidad, Mateo está ofreciendo a sus lectores la clave para acercarnos al relato que nos va a ofrecer de Jesús, viendo en su persona, en sus gestos, en su mensaje y en su vida entera el misterio de Dios compartiendo nuestra vida. Esta fe anima y sostiene a quienes seguimos a Jesús.

Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos. Es de todos sus hijos e hijas. Está con los que lo invocan y con los que lo ignoran, pues habita en todo corazón humano, acompañando a cada uno en sus gozos y sus penas. Nadie vive sin su bendición.

Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida. Si no ahondamos en nuestro corazón, nos parecerá que caminamos solos por la vida.

Dios está con nosotros. No grita. No fuerza a nadie. Respeta siempre. Es nuestro mejor amigo. Nos atrae hacia lo bueno, lo hermoso, lo justo. En él podemos encontrar luz humilde y fuerza vigorosa para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.

Dios está con nosotros. Cuando nadie nos comprende, él nos acoge. En momentos de dolor y depresión, nos consuela. En la debilidad y la impotencia nos sostiene. Siempre nos está invitando a amar la vida, a cuidarla y hacerla siempre mejor.

Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.

Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad. Fortalece nuestro espíritu para no terminar esclavos de cualquier ídolo. Está con nosotros salvando lo que nosotros podemos echar a perder.

Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.

Dios está con nosotros. Esto es lo que celebramos los cristianos en las fiestas de Navidad: creyentes, menos creyentes, malos creyentes y casi increyentes. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas.

(ECLESALIA, 15/12/10)


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Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 3

Blog - Lun, 13/12/2010 - 09:20
¿ERAS TÚ QUIEN VENIA? (MT.11,2-11)

“¿Eras tú, por ventura, aquel que iba a venir? ¿Aquel que yo anunciaba al viento y a las nubes y a todo el que acudía a mi desierto a oírme?

¿Aquel Rey Justiciero capaz de poner orden en este perro mundo: derribando a los fuertes, ignorando a los sabios, despojando a los ricos?

¿Aquel Señor Mesías que cantaba Isaías, cuando hablaba de un Dios que traería el desquite, poniendo – como quedan al volver la tortilla- arriba los de abajo, los de encima, debajo?



Jesús de Nazaret, por ti aposté mi vida: creí cuando bajaste a la orilla del río que tú eras mi Mesías... y hoy me siento frustrado.

No me importa mi muerte que hoy presiento cercana pero, dime, ¡al oído! ¿tardarás mucho tiempo en cambiar de estrategia y enseñarles tus garras? O, tal vez... ¡Jesús, no me defraudes! ¿me equivoqué contigo y extravié mi vida?

Juan, Juan: yo bien quisiera puesta mi mano en tu hombro y mi boca en tu oreja desgranarte mis planes... Pero habrás de apañarte con lo que otros te cuenten para dar tú el gran salto de creer que te quiero”

"Daos cuenta del momento en que vivís" (Rm.13,11)
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Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 2

Blog - Lun, 06/12/2010 - 08:54
"Voz que clama en el desierto..." (Mt 3, 1-12)



Ante la nueva situación, dentro y fuera de la Iglesia, nuestra conversión tendremos que implorarla al Espíritu y trabajarla entre todos.

Necesitamos otra manera de creer, de estar en el mundo como creyentes, de luchar por la justicia desde el Evangelio.

Cayeron entre nosotros las estructuras basadas en el poder y las mentalidades basadas en la ignorancia de Dios y del Evangelio que siguen siendo un fuerte bastión contra el que hemos de posicionarnos con valor.

Como el de Jesús, nuestro cambio se alimentará del estudio, la plegaria y el compromiso con los pobres. Ellos, eco profético del grito de Juan, nos ayudan a despojarnos de las torpes riquezas y de las falsas seguridades.

Ellos, los pobres, reflejan el rostro del Padre, triste y airado por el dolor de sus hijos. Mirándolos, recibiremos luz y energía para cambiar.

Cada paso hacia la justicia y la misericordia nos acercará a la paz.

El cambio es exigido por fidelidad al Evangelio y para hacer creíble nuestro mensaje. También para remover obstáculos en el seguimiento de Jesús.

Todo cambio cuesta porque supone ruptura, pero también libera y hace crecer. El cambio siempre será posible a condición de estar motivado. Los cambios rejuvenecen.

Nuestros motivos están en el Evangelio y en los pobres, nuestros hermanos heridos.

De nuestra conversión a los pobres brotará la oración, estimulada por la impotencia. De la oración surgirá otra mística, la de los profetas. El místico se acerca a Dios y lo trasluce. Su testimonio irradia conversión y esperanza. El profeta siente a Dios dentro y lo acerca a los hombres; por él los pobres reciben amor, dignidad y justicia.


"... preparen el camino al Señor, escuchen la Palabra de Dios ..."
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Que Plantón!, Al otro lado del espejo, ensayo

YouTube - Lun, 29/11/2010 - 13:28
Ensayo de Al otro lado del espejo
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