Blog

Subscribe to canal de noticias Blog
Encuentros para jóvenes, niños y adultos. Comparte un riesgo: ¡cree en Jesús!Casa de la Juventud TORhttps://plus.google.com/115493717946490593248noreply@blogger.comBlogger81125
Actualizado: hace 1 hora 13 segs

Mentiras

Jue, 23/06/2011 - 09:15
MENTIRAS

La paz sin tormenta
la pasión sin Pasión
la encarnación sin carne
el amor sin historia
la risa sin alma
… mentiras.

El desprecio en Tu Nombre,
la virtud arrojadiza,
la justicia inhumana,
la palabra sin misericordia,
la promesa sin lazo,
la renuncia sin nostalgia
… mentiras.

El amor sin zozobra,
la pregunta sin riesgo,
la fe sin duda,
la seguridad sin resquicios,
lo que “siempre ha sido así”
… más mentiras.

Pero tu Verdad
ilumina nuestras sombras,
desmonta nuestros engaños
y despierta la esperanza.José Mari R. Olaizola
Categorías: Redes sociales

Amar...

Mar, 14/06/2011 - 09:55
  Amar la gracia delicada
del cisne azul y de la rosa rosa,
amar la luz del alba
y la de las estrellas que se abren
y la de las sonrisas que se alargan...
  Amar la plenitud del árbol,
amar la música del agua
y la dulzura de la fruta
y la dulzura de las almas dulces...
amar lo amable no es amor...

Amar es ponerse de almohada
para el cansancio de cada día,
es ponerse de sol vivo en el ansia
de la semilla ciega que perdió
el rumbo de la luz, aprisionada por su tierra
vencida por su misma tierra...

Amar es desenredar marañas
de caminos en la tiniebla.
¡Amar es ser camino y ser escala!
Amar es este Amor a lo que nos duele,
lo que nos sangra bien adentro...

Es entrarse en la entraña
de la noche y adivinarle la estrella en germen.
¡La esperanza de la estrella!
Amor es amar desde la raíz negra...

Amor es perdonar, y lo que es más
que perdonar: es comprender.
Amar es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir, y resucitar
¡ Amar es resucitar !

Dulce María Loynaz
Categorías: Redes sociales

Dicen...

Lun, 06/06/2011 - 12:05
Dicen que si escucho muy dentro, ahí habitasMás dentro que el miedo o el coraje,Más profundo que la risa o la lágrima,Más mío que la certeza o la duda,Más amor que el más tierno abrazo
Dicen que tu voz arrulla los vacíosy tu silencio acalla los ruidos,Dicen que sacias el hambrede quien no sabe, de quien no tiene,de quien no puede, de quien no llega.
Y vuelcas en mí palabras de evangelio y justicia,de perdón y paz, de llamada y envío, de encuentro:nombres que en toda lengua se entienden.
Agua fresca en la garganta reseca,rescoldo de una vida que se niega a rendirse,serenidad en la hora crítica,tormenta en la historia insípida,puente que salta abismos imposibleshaciendo de mi casa pequeña la mansión de un Dios...

Categorías: Redes sociales

ESCÁNDALO Y LOCURA

Vie, 15/04/2011 - 08:54
Los primeros cristianos lo sabían. Su fe en un Dios crucificado sólo podía ser considerada como un escándalo y una locura. ¿A quién se le había ocurrido decir algo tan absurdo y horrendo de Dios? Nunca religión alguna se ha atrevido a confesar algo semejante.

Ciertamente, lo primero que todos descubrimos en el crucificado del Gólgota, torturado injustamente hasta la muerte por las autoridades religiosas y el poder político, es la fuerza destructora del mal, la crueldad del odio y el fanatismo de la mentira. Pero ahí precisamente, en esa víctima inocente, los seguidores de Jesús vemos a Dios identificado con todas las víctimas de todos los tiempos.

Despojado de todo poder dominador, de toda belleza estética, de todo éxito político y toda aureola religiosa, Dios se nos revela, en lo más puro e insondable de su misterio, como amor y sólo amor. No existe ni existirá nunca un Dios frío, apático e indiferente. Sólo un Dios que padece con nosotros, sufre nuestros sufrimientos y muere nuestra muerte.

Este Dios crucificado no es un Dios poderoso y controlador, que trata de someter a sus hijos e hijas buscando siempre su gloria y honor. Es un Dios humilde y paciente, que respeta hasta el final la libertad del ser humano, aunque nosotros abusemos una y otra vez de su amor. Prefiere ser víctima de sus criaturas antes que verdugo.

Este Dios crucificado no es el Dios justiciero, resentido y vengativo que todavía sigue turbando la conciencia de no pocos creyentes. Desde la cruz, Dios no responde al mal con el mal. “En Cristo está Dios, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino reconciliando al mundo consigo” (2 Corintios 5,19). Mientras nosotros hablamos de méritos, culpas o derechos adquiridos, Dios nos está acogiendo a todos con su amor insondable y su perdón.

Este Dios crucificado se revela hoy en todas las víctimas inocentes. Está en la cruz del Calvario y está en todas las cruces donde sufren y mueren los más inocentes: los niños hambrientos y las mujeres maltratadas, los torturados por los verdugos del poder, los explotados por nuestro bienestar, los olvidados por nuestra religión.

Los cristianos seguimos celebrando al Dios crucificado, para no olvidar nunca el “amor loco” de Dios a la humanidad y para mantener vivo el recuerdo de todos los crucificados. Es un escándalo y una locura. Sin embargo, para quienes seguimos a Jesús y creemos en el misterio redentor que se encierra en su muerte, es la fuerza que sostiene nuestra esperanza y nuestra lucha por un mundo más humano.



---

Comparte un riesgo, ¡Cree en Jesús!

No te pierdas la experiencia de vivir una Semana Santa en la Casa de la Juventud, ¡VEN A LA PASCUA JUVENIL! http://torcasajuv.com/node/176



Tomado de http://eclesalia.wordpress.com/2011/04/13/escandalo-y-locura/
Categorías: Redes sociales

El ayuno que Dios quiere... Is 58, 1-10

Vie, 11/03/2011 - 11:49


Clama a voz en grito, no te detengas;
levanta tu voz como cuerno y denuncia a mi pueblo su rebeldía
y a la casa de Jacob sus pecados:

A mí me buscan día a día y les agrada conocer mis caminos,
como si fueran gente que la virtud practica y el rito de su Dios no hubiesen abandonado.
Me preguntan por las leyes justas, la proximidad de su Dios les agrada.

- ¿Por qué ayunamos, si tú no lo ves? ¿Para qué nos humillamos, si tú no lo sabes?

- Es que el día en que ayunaban,
buscaban su propio negocio y explotaban a todos sus trabajadores.

Es que ayunan para litigio y pleito y para dar de puñetazos a malvados.
No ayunen como hoy, para hacer oír en las alturas su voz.

¿Acaso es éste el ayuno que yo quiero el día en que se humilla el hombre?
¿Había que doblegar como junco la cabeza, en sayal y ceniza estarse echado?
¿A eso llaman ayuno y día agradabel a Yahveh?

¿No será más bien este otro el ayuno que yo quiero:
desatar los lazos de maldad, deshacer las coyundas del yugo,
dar la libertad a los quebrantados, y arrancar todo yugo?

¿No será partir al hambriento tu pan, y a los pobres sin hogar recibir en casa?
¿Que cuando veas a un desnudo le cubras, y de tu semejante no te apartes?

Entonces brotará tu luz como la aurora, y tu herida se curará rápidamente.
Te precederá tu justicia, la gloria de Yahveh te seguirá.

Entonces clamarás, y Yahveh te responderá, pedirás socorro, y dirá:
«Aquí estoy.»

Si apartas de ti todo yugo, no apuntas con el dedo y no hablas maldad,
repartes al hambriento tu pan, y al alma afligida dejas saciada,
resplandecerá en las tinieblas tu luz, y lo oscuro de ti será como mediodía. 
Categorías: Redes sociales

LA DIVINA PROVIDENCIA, Por añadidura, Mt 6, 24-34

Mar, 01/03/2011 - 08:49

Me costó comprender éste Evangelio. Mi sentido común propio de la época en la que me toca vivir me decía que lo lógico es producir y acumular. El futuro depende de lo que pueda almacenar, de los reaseguros que me provea en forma de jubilación, medicina prepagada, cuenta bancaria, inversiones, etc. Dios parece no ocuparse de nuestra economía a pesar de lo que dice el Evangelio acerca de los “lirios del campo y los pájaros del cielo.” Ni lirios ni pájaros, volvamos a la realidad, eso está muy bien como cuentito, pero la vida es otra cosa. O provees para ti y tu familia o te quedas en la calle, no hay más que mirar los diarios.


Hasta que desperté a lo que el Evangelio me quiere enseñar. No es pensar en un Dios que está afuera de la historia y desde allí es providente sino descubrir que la Divina Providencia, ¡soy yo! eres tú, somos todos. Despertar a la realidad de que el Dios que nos inhabita es quien nos habilita para ser providentes si lo dejamos actuar. Liberar nuestra capacidad de compartir lo producido es, me parece, el gran desafío al que nos invita Jesús.

Servir a Dios y buscar el Reino implica que en mi propia vida yo asuma la responsabilidad que me toca. No es un inmovilismo irresponsable de esperar que las cosas vengan de arriba. Es trabajar duro de acuerdo a mis posibilidades para producir las riquezas que mis talentos puedan aportar y luego compartirlas con mis hermanos en la confianza de que si nos animamos a vivir así, los bienes alcanzan para todos.

Si dejamos de pensar en un “dios mago” que digita las cosas e interviene a su antojo, o al que podemos torcer la voluntad a fuerza de oraciones para que intervenga según el nuestro, nos tomaremos en serio nuestra capacidad co-creadora. Estaremos entonces capacitados para construir un orden nuevo regido por los valores del Reino y su justicia, y el resto se nos dará por añadidura.

Que las oraciones sirvan para cambiarnos el corazón, para hacer espacio a la acción del Espíritu que nos invita a ser justos y generosos. Allí descubriremos la verdadera Providencia, la que Dios pone en nuestras manos.

tomado de http://eclesalia.wordpress.com/2011/03/01/la-divina-providencia-2/
Categorías: Redes sociales

Entender las leyes como Jesús

Mié, 09/02/2011 - 09:12

Los judíos hablaban con orgullo de la Ley de Moisés. Era el mejor regalo que habían recibido de Dios. En todas las sinagogas la guardaban con veneración dentro de un cofre depositado en un lugar especial. En esa Ley podían encontrar cuanto necesitaban para ser fieles a Dios.

Jesús, sin embargo, no vive centrado en la Ley. No se dedica a estudiarla ni a explicarla a sus discípulos. No se le ve nunca preocupado por observarla de manera escrupulosa. Ciertamente, no pone en marcha una campaña contra la Ley, pero ésta no ocupa ya un lugar central en su corazón.

Jesús busca la voluntad del Dios desde otra experiencia diferente. Le siente a Dios tratando de abrirse camino entre los hombres para construir con ellos un mundo más justo y fraterno. Esto lo cambia todo. La ley no es ya lo decisivo para saber qué espera Dios de nosotros. Lo primero es “buscar el reino de Dios y su justicia”.

Los fariseos y letrados se preocupan de observar rigurosamente las leyes, pero descuidan el amor y la justicia. Jesús se esfuerza por introducir en sus seguidores otro talante y otro espíritu: «si vuestra justicia no es mejor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios». Hay que superar el legalismo que se contenta con el cumplimiento literal de leyes y normas.

Cuando se busca la voluntad del Padre con la pasión con que la busca Jesús, se va siempre más allá de lo que dicen las leyes. Para caminar hacia ese mundo más humano que Dios quiere para todos, lo importante no es contar con personas observantes de leyes, sino con hombres y mujeres que se parezcan a él.

Aquel que no mata, cumple la Ley, pero si no arranca de su corazón la agresividad hacia su hermano, no se parece a Dios. Aquel que no comete adulterio, cumple la Ley, pero si desea egoístamente la esposa de su hermano, no se asemeja a Dios. En estas personas reina la Ley, pero no Dios; son observantes, pero no saben amar; viven correctamente, pero no construirán un mundo más humano.

Hemos de escuchar bien las palabras de Jesús: «No he venido a abolir la Ley y los profetas, sino a dar plenitud». No ha venido a echar por tierra el patrimonio legal y religioso del antiguo testamento. Ha venido a «dar plenitud», a ensanchar el horizonte del comportamiento humano, a liberar la vida de los peligros del legalismo.

Nuestro cristianismo será más humano y evangélico cuando aprendamos a vivir las leyes, normas, preceptos y tradiciones como los vivía Jesús: buscando ese mundo más justo y fraterno que quiere el Padre.


(fuente: http://eclesalia.wordpress.com/2011/02/09/entender-las-leyes-como-jesus/)
Categorías: Redes sociales

Seguidores

Mié, 19/01/2011 - 13:47


Cuando Jesús se entera de que el Bautista ha sido encarcelado, abandona su aldea de Nazaret y marcha a la ribera del lago de Galilea para comenzar su misión. Su primera intervención no tiene nada de espectacular. No realiza un prodigio. Sencillamente, llama a unos pescadores que responden inmediatamente a su voz: “Seguidme”.

Así comienza el movimiento de seguidores de Jesús. Aquí está el germen humilde de lo que un día será su Iglesia. Aquí se nos manifiesta por vez primera la relación que ha de mantenerse siempre viva entre Jesús y quienes creen en él. El cristianismo es, antes que nada, seguimiento a Jesucristo.

Esto significa que la fe cristiana no es sólo adhesión doctrinal, sino conducta y vida marcada por nuestra vinculación a Jesús. Creer en Jesucristo es vivir su estilo de vida, animados por su Espíritu, colaborando en su proyecto del reino de Dios y cargando con su cruz para compartir su resurrección.

Nuestra tentación es siempre querer ser cristianos sin seguir a Jesús, reduciendo nuestra fe a una afirmación dogmática o a un culto a Jesús como Señor e Hijo de Dios. Sin embargo, el criterio para verificar si creemos en Jesús como Hijo encarnado de Dios es comprobar si le seguimos sólo a él.

La adhesión a Jesús no consiste sólo en admirarlo como hombre ni en adorarlo como Dios. Quien lo admira o lo adora, quedándose personalmente fuera, sin descubrir en él la exigencia a seguirle de cerca, no vive la fe cristiana de manera integral. Sólo el que sigue a Jesús se coloca en la verdadera perspectiva para entender y vivir la experiencia cristiana de forma auténtica.

En el cristianismo actual vivimos una situación paradójica. A la Iglesia no sólo pertenecen los que siguen o intentan seguir a Jesús, sino, además, los que no se preocupan en absoluto de caminar tras sus pasos. Basta estar bautizado y no romper la comunión con la institución, para pertenecer oficialmente a la Iglesia de Jesús, aunque jamás se haya propuesto seguirle.

Lo primero que hemos de escuchar de Jesús en esta Iglesia es su llamada a seguirle sin reservas, liberándonos de ataduras, cobardías y desviaciones que nos impiden caminar tras él. Estos tiempos de crisis pueden ser la mejor oportunidad para corregir el cristianismo y mover a la Iglesia en dirección hacia Jesús.

Hemos de aprender a vivir en nuestras comunidades y grupos cristianos de manera dinámica, con los ojos fijos en él, siguiendo sus pasos y colaborando con él en humanizar la vida. Disfrutaremos de nuestra fe de manera nueva.

(fuente: http://eclesalia.wordpress.com/2011/01/19/seguidores/)
Categorías: Redes sociales

Navidad, nacer a la Nueva Vida

Vie, 24/12/2010 - 16:30
Celebrar en Navidad el hecho de que Dios haya asumido nuestra condición humana, provoca que demos el verdadero valor a nuestra condición de hombres y mujeres. ¡Merece la pena ser hombre! Este acontecimiento debe impulsarnos a mirarnos con amor, a amar nuestra vida concreta, con sus disgustos, gozos y proyectos, a asumirnos en nuestra propia realidad porque desde que Dios se ha hecho hombre, desde que celebramos la Navidad, todo lo divino es perfectamente humano y todo lo perfectamente humano es también divino. Hablamos de lo verdaderamente humano, de aquello que hace a la persona ser verdaderamente persona, no de lo que lo limita, esclaviza o destruye y rebaja su dignidad de ser humano asumido por Dios. Navidad debe impulsarnos a mirar al otro desde la perspectiva del amor, el otro es mi hermano, posee la misma dignidad que yo, en él se ha encarnado también Dios y, por ello en él está Dios mismo y yo debo luchar, de una manera encarnada por su dignidad, es decir, porque el proyecto de Dios se cumpla en él.



Navidad nos debe motivar a vivir una nueva vida de alegría, de testimonio, de fraternidad y de caridad en la que seamos esa luz que brinde esperanza al mundo. Estamos llamados a poner esperanza en el mundo, recordando siempre a los hombres que no estamos solos pues Dios ha querido compartir nuestra existencia para siempre.



Navidad nos debe impulsar a salir al encuentro de los hombres, pero acercarnos a ellos con la misma actitud de Dios encarnado, es decir, con amor, con respeto y buscando su salvación, solidarizándose con sus problemas, en especial con los más necesitados, pobres y marginados.



Estamos llamados por la Navidad a vivir como Cristo: como hijos fieles de Dios y en fraternidad y solidaridad con los hombres, especialmente los más necesitados. Por la Navidad sabemos que Dios se preocupa de todo hombre; que Cristo lo considera un hermano; que el acceso a Dios pasa a través del hombre; que sólo conocen a Dios quienes han experimentado el amor, la justicia, la fraternidad... ¡Ojalá seamos capaces de oír la llamada que Dios nos lanza en esta y todas la Navidades a una vida nueva que haga realidad una sociedad nueva!



Hermano nuestra noche se ha iluminado. El niño que nace en Belén nos revela que todo posee un sentido secreto, tan profundo que el mismo Dios quiso asumirlo. La estrechez de nuestro mundo, en el que Dios ha hecho su entrada, tiene una salida favorable y un desenlace feliz: Merece la pena ser hombre pues Dios quiso ser uno de ellos.

El cristianismo no anuncia la muerte de Dios, sino la humanidad, la benevolencia y el amor humanitario de Dios. Miremos al fondo de los ojos del Niño y veremos cómo en ellos sonríe la humanidad, la jovialidad y la eterna juventud de nuestro Dios.



Tratemos, en esta noche de Navidad, de ser buenos, de ser mejores, de ser realmente hermanos los unos de los otros. Recordemos las palabras del poeta místico: "Aunque Cristo nazca mil veces en Belén, mientras no nazca en tu corazón, estarás perdido para el más allá: habrás nacido en vano" (Angelus Silesius).



Asumamos con alegría nuestra existencia, como el mismo Cristo la asumió. Es justo que procuremos ser afables benévolos, alegres, dulces, sinceros y cariñosos. El mismo Dios lo experimentó y demostró que todo ello es posible.

Miremos con respeto a nuestras madres y a las mujeres, y descubramos en ellas, al menos hoy, en esta noche, un símbolo de la Virgen María. Fijémonos con detenimiento en nuestro prójimo, y recordemos que es hermano de Cristo y hermano nuestro, que en él Dios mismo está presente. Hagamos de cada hombre un prójimo, y de cada prójimo un hermano. Al menos en esta noche divina.



El cielo y la tierra cantan la noche apacible y santa de Dios: ¡Gloria a Dios en al cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad!



¡Feliz Navidad Hermano! Lleva este mensaje de esperanza y amor a los de tu hogar. Enfrenta el riesgo de rodearte de Navidad.

Categorías: Redes sociales

Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 4

Lun, 20/12/2010 - 07:38
"Está con nosotros"

"¡Mirad! Dios con nosotros..." (Mt 1, 18 - 24)



Antes de que nazca Jesús en Belén, Mateo declara que llevará el nombre de «Emmanuel», que significa «Dios-con-nosotros». Su indicación no deja de ser sorprendente, pues no es el nombre con que Jesús fue conocido, y el evangelista lo sabe muy bien.

En realidad, Mateo está ofreciendo a sus lectores la clave para acercarnos al relato que nos va a ofrecer de Jesús, viendo en su persona, en sus gestos, en su mensaje y en su vida entera el misterio de Dios compartiendo nuestra vida. Esta fe anima y sostiene a quienes seguimos a Jesús.

Dios está con nosotros. No pertenece a una religión u otra. No es propiedad de los cristianos. Tampoco de los buenos. Es de todos sus hijos e hijas. Está con los que lo invocan y con los que lo ignoran, pues habita en todo corazón humano, acompañando a cada uno en sus gozos y sus penas. Nadie vive sin su bendición.

Dios está con nosotros. No escuchamos su voz. No vemos su rostro. Su presencia humilde y discreta, cercana e íntima, nos puede pasar inadvertida. Si no ahondamos en nuestro corazón, nos parecerá que caminamos solos por la vida.

Dios está con nosotros. No grita. No fuerza a nadie. Respeta siempre. Es nuestro mejor amigo. Nos atrae hacia lo bueno, lo hermoso, lo justo. En él podemos encontrar luz humilde y fuerza vigorosa para enfrentarnos a la dureza de la vida y al misterio de la muerte.

Dios está con nosotros. Cuando nadie nos comprende, él nos acoge. En momentos de dolor y depresión, nos consuela. En la debilidad y la impotencia nos sostiene. Siempre nos está invitando a amar la vida, a cuidarla y hacerla siempre mejor.

Dios está con nosotros. Está en los oprimidos defendiendo su dignidad, y en los que luchan contra la opresión alentando su esfuerzo. Y en todos está llamándonos a construir una vida más justa y fraterna, más digna para todos, empezando por los últimos.

Dios está con nosotros. Despierta nuestra responsabilidad y pone en pie nuestra dignidad. Fortalece nuestro espíritu para no terminar esclavos de cualquier ídolo. Está con nosotros salvando lo que nosotros podemos echar a perder.

Dios está con nosotros. Está en la vida y estará en la muerte. Nos acompaña cada día y nos acogerá en la hora final. También entonces estará abrazando a cada hijo o hija, rescatándonos para la vida eterna.

Dios está con nosotros. Esto es lo que celebramos los cristianos en las fiestas de Navidad: creyentes, menos creyentes, malos creyentes y casi increyentes. Esta fe sostiene nuestra esperanza y pone alegría en nuestras vidas.

(ECLESALIA, 15/12/10)


Categorías: Redes sociales

Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 3

Lun, 13/12/2010 - 09:20
¿ERAS TÚ QUIEN VENIA? (MT.11,2-11)

“¿Eras tú, por ventura, aquel que iba a venir? ¿Aquel que yo anunciaba al viento y a las nubes y a todo el que acudía a mi desierto a oírme?

¿Aquel Rey Justiciero capaz de poner orden en este perro mundo: derribando a los fuertes, ignorando a los sabios, despojando a los ricos?

¿Aquel Señor Mesías que cantaba Isaías, cuando hablaba de un Dios que traería el desquite, poniendo – como quedan al volver la tortilla- arriba los de abajo, los de encima, debajo?



Jesús de Nazaret, por ti aposté mi vida: creí cuando bajaste a la orilla del río que tú eras mi Mesías... y hoy me siento frustrado.

No me importa mi muerte que hoy presiento cercana pero, dime, ¡al oído! ¿tardarás mucho tiempo en cambiar de estrategia y enseñarles tus garras? O, tal vez... ¡Jesús, no me defraudes! ¿me equivoqué contigo y extravié mi vida?

Juan, Juan: yo bien quisiera puesta mi mano en tu hombro y mi boca en tu oreja desgranarte mis planes... Pero habrás de apañarte con lo que otros te cuenten para dar tú el gran salto de creer que te quiero”

"Daos cuenta del momento en que vivís" (Rm.13,11)
Categorías: Redes sociales

Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 2

Lun, 06/12/2010 - 08:54
"Voz que clama en el desierto..." (Mt 3, 1-12)



Ante la nueva situación, dentro y fuera de la Iglesia, nuestra conversión tendremos que implorarla al Espíritu y trabajarla entre todos.

Necesitamos otra manera de creer, de estar en el mundo como creyentes, de luchar por la justicia desde el Evangelio.

Cayeron entre nosotros las estructuras basadas en el poder y las mentalidades basadas en la ignorancia de Dios y del Evangelio que siguen siendo un fuerte bastión contra el que hemos de posicionarnos con valor.

Como el de Jesús, nuestro cambio se alimentará del estudio, la plegaria y el compromiso con los pobres. Ellos, eco profético del grito de Juan, nos ayudan a despojarnos de las torpes riquezas y de las falsas seguridades.

Ellos, los pobres, reflejan el rostro del Padre, triste y airado por el dolor de sus hijos. Mirándolos, recibiremos luz y energía para cambiar.

Cada paso hacia la justicia y la misericordia nos acercará a la paz.

El cambio es exigido por fidelidad al Evangelio y para hacer creíble nuestro mensaje. También para remover obstáculos en el seguimiento de Jesús.

Todo cambio cuesta porque supone ruptura, pero también libera y hace crecer. El cambio siempre será posible a condición de estar motivado. Los cambios rejuvenecen.

Nuestros motivos están en el Evangelio y en los pobres, nuestros hermanos heridos.

De nuestra conversión a los pobres brotará la oración, estimulada por la impotencia. De la oración surgirá otra mística, la de los profetas. El místico se acerca a Dios y lo trasluce. Su testimonio irradia conversión y esperanza. El profeta siente a Dios dentro y lo acerca a los hombres; por él los pobres reciben amor, dignidad y justicia.


"... preparen el camino al Señor, escuchen la Palabra de Dios ..."
Categorías: Redes sociales

Adviento... esperando la venida del Señor. Semana 1

Lun, 29/11/2010 - 13:16
"Estad en Vela..." (Mt 24, 27-44)

Te esperan los maltratados, los hambrientos y olvidados,
te esperan los explotados por patrones empachados.
Te esperan los que no tienen ni prestigio, ni respeto,
te esperan los indefensos, los que mil veces han muerto.




El Adviento nos prepara la venida del Señor, más allá de su venida. Son los tiempos mesiánicos, siempre presentes y siempre soñados; tiempos vividos en la experiencia de la historia de la salvación, y tiempos que cada día están alcanzando nuestra vida.

Son sueños realizados y realidades que adelantan los sueños. Es el paraíso perdido y el paraíso vivido en momentos y personas, y el paraíso escatológico como recapitulación de todas las cosas.
Nos persigue siempre la idea del profeta ‘soñador’ de tiempos mejores, pero futuros; y olvidamos que el profeta es sobre todo ‘vidente’: no hace sino leer a la luz de su fe, lo que le rodea; conoce a las personas, descubre bajo el manto de la política, la economía, las relaciones sociales, lo que de gracia y pecado se esconde o aflora.

Los profetas, siempre a contra-pié. Levantan el ánimo, cuando todos caen y abajan las falsas expectativas cuando el pueblo se enajena de realidad. Y son capaces, los profetas, en un caso y otro, de percibir esos caminos del Señor siempre abiertos a la esperanza. Qué bien lo definió Juan XXIII, ‘sabían ver los signos de los tiempos'.

Hoy sucede lo mismo: tenemos que escuchar la voz de quienes saben comprender y denunciar la falsedad de una sociedad saciada, violenta, agresiva, distanciada de los pobres...


"En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre."
Categorías: Redes sociales

Francisco de Asís: un testimonio vivo para nuestra época

Sáb, 02/10/2010 - 15:30
La muerte de Francisco -su transitus- aconteció la tarde del 3 de octubre de 1226, en «la Porziuncola». Después de bendecir a sus hijos espirituales, murió, recostado sobre la tierra desnuda. Dos años más tarde el Papa Gregorio IX lo inscribió en el catálogo de los santos. Poco tiempo después, en Asís se construyó una gran basílica en su honor, que todavía hoy es meta de numerosísimos peregrinos, que pueden venerar la tumba del santo y gozar de la visión de los frescos de Giotto, el pintor que ilustró de modo magnífico la vida de Francisco.

Se ha dicho que Francisco representa un alter Christus, […] De hecho, este era su ideal: ser como Jesús; contemplar el Cristo del Evangelio, amarlo intensamente, imitar sus virtudes. En particular, quiso dar un valor fundamental a la pobreza interior y exterior, enseñándola también a sus hijos espirituales. La primera Bienaventuranza en el Sermón de la montaña -Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos (Mt 5,3)- encontró una luminosa realización en la vida y en las palabras de san Francisco. Queridos amigos, los santos son realmente los mejores intérpretes de la Biblia; encarnando en su vida la Palabra de Dios, la hacen más atractiva que nunca, de manera que verdaderamente habla con nosotros. El testimonio de Francisco, que amó la pobreza para seguir a Cristo con entrega y libertad totales, sigue siendo también para nosotros una invitación a cultivar la pobreza interior para crecer en la confianza en Dios, uniendo asimismo un estilo de vida sobrio y un desprendimiento de los bienes materiales.

Del amor a Cristo nace el amor hacia las personas y también hacia todas las criaturas de Dios. Este es otro rasgo característico de la espiritualidad de Francisco: el sentido de la fraternidad universal y el amor a la creación, que le inspiró el célebre Cántico de las criaturas. Es un mensaje muy actual. Como recordé en mi reciente encíclica Caritas in veritate, sólo es sostenible un desarrollo que respete la creación y que no perjudique el medio ambiente (cf. nn. 48-52), y en el Mensaje para la Jornada mundial de la paz de este año subrayé que también la construcción de una paz sólida está vinculada al respeto de la creación. Francisco nos recuerda que en la creación se despliega la sabiduría y la benevolencia del Creador. Él entiende la naturaleza como un lenguaje en el que Dios habla con nosotros, en el que la realidad se vuelve transparente y podemos hablar de Dios y con Dios.

Querido amigos, Francisco fue un gran santo y un hombre alegre. Su sencillez, su humildad, su fe, su amor a Cristo, su bondad con todo hombre y toda mujer lo hicieron alegre en cualquier situación. En efecto, entre la santidad y la alegría existe una relación íntima e indisoluble. Un escritor francés dijo que en el mundo sólo existe una tristeza: la de no ser santos, es decir, no estar cerca de Dios. Mirando el testimonio de san Francisco, comprendemos que el secreto de la verdadera felicidad es precisamente: llegar a ser santos, cercanos a Dios.

FRAGMENTO TOMADO DE: Benedicto XVI, Catequesis en la audiencia general del miércoles 27 de enero de 2010, (L'Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 29-I-10)
Categorías: Redes sociales

Creación a partir de la Nada Da Esperanza a la Salvación de la Nada

Jue, 30/09/2010 - 15:25
Escribe el autor original del post en el que se basa esta entrada:

"El pasado Abril celebré el funeral del padre de una querida amiga. Recuerdo vívidamente como mi amiga se lamentó de la muerte de su padre y me impactó como estaba ella angustiada por el saber de la existencia de su padre y el 'dónde' estaba ahora."

Creo que esta angustia tenía que ver, en parte, con la amenaza que la muerte ofrece del olvido y la nada. Este es un miedo tan profundamente enraizado en la psique humana y puede rastrearse a lo largo del tiempo y las culturas. Incluso hay filosofías que se basan en la idea de que todo en última instancia se convierte en nada (el nihilismo). ¿Qué hacer (o decir) ante esta amenaza que la muerte ofrece?

Un argumento contra la muerte como olvido es, obviamente, la Resurrección de Cristo. Sin embargo, esta respuesta obliga a la pregunta "¿y quién levantó a Cristo?". El Nuevo Testamento responde a esta cuestión de manera definitiva diciendo que fue Dios quien levantó a Jesús en el tercer día (Hch 2,32). ¿Pero qué puede servir como explicación al "cómo" o incluso "por qué" Dios puede levantar a alguien de la muerte? La respuesta simple es porque "Dios es Dios", y como tal, es todo poderoso. Esta respuesta, sin embargo, aún no apunta a un relato más preciso del "cómo" o el "por qué" Dios puede salvar a alguien de la muerte.

Para dar una "salida" a este dilema, podemos referirnos a la antigua doctrina Cristiana de la "creación a partir de nada" o creatio ex nihilo. Esta idea Cristiana fue establecida muy temprano en la historia de la Iglesia como una forma de explicar la convicción de que Dios sólo es eterno y que Dios crea libremente y por puro amor. Esta idea puede proveernos de una razón fuerte y relevante del por qué creemos que Dios nos salva de la nada que nos amenaza con la muerte. En palabras sencillas: si Dios puede crear a partir de la nada entonces Dios también puede salvar de la nada. El filósofo de los siglos XIX y XX, Alfred North Whitehead, tenía una manera bella de decir algo similar, en líneas más poéticas: "Dios es la tierna consideración de que nada se pierda". En otras palabras, el mismo amor que libremente respira vida es el mismo amor que libremente salva la vida...








Tomado, traducido y adaptado de http://franciscanfriarstor.blogspot.com/2010/09/beauty-of-orthodoxy-creation-from.html
Categorías: Redes sociales

La cruz de Cristo

Vie, 30/04/2010 - 10:10
El hombre se rebela contra Diosy se coloca sólo donde Dios merece estar;Dios se sacrifica por el hombrey se coloca sólo donde el hombre merece estar. J. Stott 
Categorías: Redes sociales

La vida sin amor...

Mar, 06/04/2010 - 09:28
La inteligencia sin amor, te hace perverso

La justicia sin amor, te hace implacable

La diplomacia sin amor, te hace hipócrita

El éxito sin amor, te hace arrogante

La riqueza sin amor, te hace avaro

La docilidad sin amor, te hace servil

La pobreza sin amor, te hace orgulloso

La belleza sin amor, te hace ridículo

La autoridad sin amor, te hace tirano

El trabajo sin amor, te hace esclavo

La simplicidad sin amor, te quita valor

La oración sin amor, te hace introvertido

La ley sin amor, te esclaviza

La política sin amor, te hace egoísta

La fe sin amor, te deja fanático

La cruz sin amor, se convierte en tortura

La vida sin amor, no tiene sentido.
Categorías: Redes sociales

Muerte, no te enorgullezcas

Mié, 24/02/2010 - 12:52
Muerte, no estés orgullosaQue aunque algunos te hayan nombrado poderosa y atrozNo lo eres tantoYa que aquellos a quienes crees haber vencidoNo mueren, mísera muerteNi tampoco a mí puedes matarmeEres esclava del Destino, la casualidad, de reyes y hombres desesperados ¿de qué presumes entonces?Luego de un breve sueñoDespertaremos a la eternidadY ya no habrá muerte, la muerte morirá
John Donne
Categorías: Redes sociales

¿QUÉ ES LA AMISTAD?

Sáb, 06/02/2010 - 23:17
No es guardar secretos en mi alma,
sino dejarlos guardados en la tuya.

No es dejarte naufragar en la tristeza,
sino unirme a ti para vencerla.

No es decir sólo cosas que consuelan,
sino nadar en el mar de tus problemas.

No es jurar que: "por ti daré la vida",
sino darla en las cosas más sencillas.
Categorías: Redes sociales

Participa en el concurso por el nuevo logotipo de la Casa de la Juventud

Sáb, 30/01/2010 - 17:00

Como todos sabrán, éste ha sido el logotipo que representa a la Casa de la Juventud por varios años.

Estamos buscando nuevas propuestas para darle una nueva imagen a este logotipo y por eso convocamos al


CONCURSO POR EL NUEVO LOGOTIPO DE LA CASA DE LA JUVENTUD

Bases:


  1. Envía tu propuesta como imagen en formato JPG o PNG con resolución de al menos 640x640 pixeles (si envias la imagen rasterizada (en formato SVG de preferencia), mucho mejor!), a torcasajuv@hotmail.com

  2. El eslogan puede también ser propuesto, sin embargo nos reservamos el derecho de mantenerlo tal cual lo tenemos ahora, dependiendo lo interesante de las propuestas que nos lleguen.

  3. Tienes hasta el 31 de marzo del 2010 (un día antes de comenzar la Pascua Juvenil) para enviarnos tu propuesta.

  4. Las propuestas deberán ser ya sea individuales o por equipo, indicando los nombres de los participantes en el correo que adjunte la propuesta.

  5. Si una persona participa, individualmente o por equipo, no puede volver a enviar otra propuesta. Es decir, sólo puedes participar una vez.

  6. El logotipo ganador será anunciado en la Pascua Juvenil 2010.

¿Qué esperas? ¡participa y envíanos tu propuesta!
Categorías: Redes sociales

Páginas